7 de enero de 2017

Los amigos que perdí.

La depresión... La depresión es una mierda.

No tener la fuerza suficiente
para sacarte a ti mismo de la cama;
sentir que todo lo que haces
requiere un 110% de energía
que ni siquiera tienes.

Unas veces sentir un dolor
increíble y excruciante, 
y otras veces no sentir nada,
nada en absoluto.

Querer morir porque
sientes que
no tiene sentido
esforzarte en vivir
una existencia que no vale nada.

Buscar una sensación,
cualquier sensación,
hasta el punto en que
llegas a hacerte daño a ti mismo
solamente para
devolverte por unos instantes
a la realidad.

La depresión es agotadora.

Yo no pedí tener depresión,
ni se lo desearía a mi peor enemigo.

Entiendo que desde el punto de vista
de una persona ajena a ello
es difícil ver a alguien
pasar por algo
sobre lo que no tienes
ningún control.

La depresión se ha llevado muchas cosas de mí,
pero también de vosotros.
Y, pectore ab imo, lo siento,
lo siento mucho, pero...
no me arrepiento de haber pasado por una depresión,
estar saliendo de ella; al contrario,
me ha enseñando quién soy yo
y quiénes no sois vosotros.

Vosotros no sois los amigos
que se quedaron a mi lado
en las malas y en las peores.

No sois los amigos que cogieron mi mano
y me dijeron que me querían
cada vez que acabé en el hospital (o no)
por un intento de suicidio.

No sois los amigos que me mandaron
mensajes, llamaron o me visitaron
para asegurarse de que yo sabía
que tenía vuestro apoyo
y que estabais ahí para mí
sin importar qué pasara.

Sin embargo, vosotros sois los amigos
que me dijeron que necesitaban espacio
porque yo era demasiado, sencillamente demasiado.

Sois los amigos que,
cuando todavía faltaba por llegar lo peor,
corristeis lejos, muy, muy lejos.

Sois los amigos que me dijisteis
que no podíais ser mis amigos
porque no podíais manejar
mi enfermedad.

Vosotros sois los amigos
que ya no son mis amigos.

Debería agradecéroslo,
de todos modos,
porque me habéis ahorrado
el tiempo que habría gastado
dándome cuenta de esto
durante el tiempo,
tan largo como fuere,
que hubierais pasado junto a mí
si no fuera porque yo caí
en la depresión.

Ahora sé en quién puedo confiar realmente,
y sé que soy muchísimo más fuerte de lo que pensaba.
Y puede que
solamente pueda contar con los dedos de una mano
a mis verdaderos amigos,
pero entre ellos me puedo contar a mí.

A través de mi depresión
he comprendido que soy irrompible. 
Intentes lo que intentes,
nada puede derribarme.
A pesar de mis peores días,
cuando creía que todo iba a acabar,
lo superé.

Estoy orgullosa de decir que
he vivido todos los días de mi vida,
incluso aquellos que no quería vivir.

Y ahora puedo decir
que mi historia
no ha acabado todavía.

Así que gracias.

Gracias por no estar aquí,
por no quedaros conmigo.
No había espacio para vosotros,
de todos modos.

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