24 de junio de 2011

Los azules imposibles.

Me abandono al océano y dejo que Poseidón me haga el amor, esperando que con sus caricias y sus leves empellones me lleve al éxtasis más puro y más ansiado. En la orilla, Febo lame la sal de mi ombligo y dora mi piel, mientras Eolo trenza mi cabello con el cuidado con que lo ha hecho durante más de dos mil años.
Y, así, entre dioses quemados y muertos*, la Historia me atraviesa y soy en mí misma y a la vez en todos los puntos la mujer que ve alejarse una trirreme en el horizonte, y soy soldado en Salamina, y soy náufrago (superviviente) en el mar sangrante, y soy niño huérfano, y soy esclava. Esclava del tiempo. Esclava de mi tiempo.


*JLB, Las ruinas circulares.

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